Star Trek: Lower Decks (T3): Reseña sin spoilers

Reseña sin spoilers (bueno, de Espacio Profundo 9 un poco) de la temporada 3 de Star Trek: Lower Decks (2022). 

 


TEXTO ORIGINAL


[Corte episodio 5] «Te va a calar enseguida, berzotas.»


Lower Decks es la serie del Star Trek actual que más ha evolucionado. La temporada 1 nos presentó las premisas, la temporada 2 jugó con nuestras expectativas y la temporada 3 excava en el pasado para proyectar un nuevo futuro.


Como soy muy fan de Espacio Profundo 9, cabría esperar que el episodio 6 fuera mi preferido. Pero la verdad, todas las tramas me parecieron entretenidas excepto las de esa semana. Veo el episodio 6 como una excusa para mostrar la estación en alta definición. Hasta diría que los guionistas pusieron más cariño en las pocas referencias a Voyager.


Se nota una comunicación muy próxima con otras series trekkies actuales. Hace un par de meses, en Strange New Worlds nos hablaban del Bingo de los alféreces; y aquí Mariner da a entender que esa costumbre continúa. No obstante, esa comunicación se extiende sólo al ámbito audiovisual.

La misma semana que finalizaba Lower Decks 3, se publicó el primer cómic del capitán Sisko. La editorial IDW anunció esta nueva colección como una historia canónica. ¡Incluso tuvieron las agallas de titularla Star Trek a secas!

Si nos remontamos a las series trekkies de hace dos décadas, recordaremos que al final de Espacio Profundo 9, [2375] el capitán Sisko dejó la Flota indefinidamente; eso es lo último que se supo de él. El cómic estaría ambientado tres años después [2378], cuando «El Sisko» se embarca en otra misión. Sin embargo, en Lower Decks nadie parece al corriente de su regreso. Así que una de dos: o el cómic exagera o Mariner no se entera.


Al igual que sus compañeros —más bien, sus camaradas—, Mariner vive un arco de progreso muy marcado. Comienza la temporada teniendo una pataleta. Odia a su jefe. Odia el sistema. Odia el puente Golden Gate. Pero cuando toma distancia, aprende a valorarlo todo. Digamos que tiende un puente. Esta temporada es el puente entre «Rick y Morty en el espacio» y «The Orville pero oficial».


Algunos episodios podrían parecer repeticiones de historias pasadas que tuvieron éxito. Pero no son meras copias, son reiteraciones que aportan un nuevo sentido.

Quizá aquello que más podía desagradar a un espectador veterano se debe a que esta serie empezó en lo más bajo de los rangos más bajos. Por fuerza necesitaban mostrar a unos incompetentes. Pero si consideramos estas tres temporadas iniciales —de 10 episodios cada una— como una sola temporada de las antiguas, creo que sólo le podemos reprochar que hayan tardado tres años en darnos un arco narrativo sólido.

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