Tokyo Godfathers y Satoshi Kon - TERTULIA con Kiba
Tertulia con Kiba sobre Tokyo Godfathers (2003) y su brillante director, Satoshi Kon.
TRANSCRIPCIÓN
(Esta transcripción presenta algunos errores respecto a los subtítulos finales)
[K] ¡Chan-chan-chaaaan! Bueno, feliz año lo primero a todo el mundo. ¿Qué tal, cómo estáis? Veis en la pantalla que somos dos personas, dos entes, dos seres... Dos adultos funcionales intentando hacer algo de provecho. En vista, sale mal.
[MV] Bueno, este año, uno y medio.
[K] El medio soy yo, porque la persona que acabáis de oír su voz, aunque no tenga imágenes, ahora es mismo más persona que yo; porque si veis la indumentaria que tengo, ¡que está muy relacionada con la peli que vamos a hablar hoy...! Yo soy Kiba. Ya me habéis visto antes en otra actividad, porque voy a estar aquí hoy 32 horas haciendo contenido de dudosa calidad. Y hoy me acompaña mi gran confidente, mi gran amigo; es una persona con la que realmente no hablo mucho a diario, pero que tengo muy presente. Porque si soy lo que soy ahora, un despojo humano, es gracias a él. Es Morado Valdeiglesias, ya lo conocemos del año pasado, que hicimos para esta misma semana cultural del Instituto Kojachi otro comentario de otra película dentro su canal Cinemorados, que es contenido relacionado con la cinematografía, los análisis, películas y demás. No sé, Morado, si quieres tú comentar algo al respecto de tu canal Cinemorados para que la gente sepa cómo encontrarte, qué tipo de contenido encontramos ahí...
[MV] No. Esta mañana me duele la cabeza de una manera más boba... De decir: «a lo mejor, una galleta menos era mejor».
[K] Mira, yo —esto es un off-topic— llevo literalmente dos meses con dolor de pecho, diciendo: «¡Jo, a ver si estoy incubando algo! ¡Quiero un síntoma! ¡Me gustaría tener un síntoma para saber...! No, es que simplemente es ansiedad, ¿vale? La palabra es ansiedad, falta de aire por el estrés. Y yo: «es que me gustaría al menos poder hacer un poco de drama en instagram, rollo: «¡Chicos, estoy confinado en mi casa!» No, es simplemente que estoy nervioso de vivir. Pero bueno, igualmente muchas gracias a Morado por compartir este espacio conmigo, porque básicamente me estoy aprovechando de él para llenar contenido. No, pero siempre que puedo colaborar de alguna cosilla, jopé, para mí es un honor contar con los grandes de mi vida. Y por supuesto, gracias al Instituto Kojachi por dejarnos este espacio y que podamos comentar un poquito de cine y de Navidad y de animación, que es también lo que nos gusta.
Tokyo Godfathers, una película de Satoshi Kon, un director que ya falleció desgraciadamente, pero que nos ha dejado un montón de escenas para recordar —y un montón también de autores americanos que han plagiado de su cine, por qué no decirlo—.
Para mí, ninguno de los dos personajes es un vagabundo per se. Me refiero, es que los tres, al final de una forma u otra, por condiciones de su vida, han decidido ser... pobres. ¡O sea, esto es como súper capitalista pero lo quiero explicar! No es la falta de recursos económicos lo que les hace entrar en esa inmundicia, en esa vagabundez; sino la falta de recursos emocionales. No te falta el dinero, te faltan las habilidades sociales y la gestión emocional para ser capaz de transitar por todo lo que te está pasando y resolverlo. Porque cada vez que veía la película, digo: «¡esta pava, la niña pequeña, tiene la vida resuelta» ¡Que tu padre es jefe de policía! ¡Tú, si quieres, ya tienes trabajo desde los 10 años!
Este libro que se llama «Satoshi Kon: superando los límites de la realidad», que está escrito por Francisco Javier López es un ensayo de investigación que se publicó por la colección Mangabox, y que te narra la trayectoria profesional de Satoshi Kon, su trayectoria vital, y cómo esto se ha plasmado en sus obras. Satoshi Kon falleció por un cáncer súper avanzado, que se lo pillaron además ya prácticamente incurable. Y él decidió no tomar ninguna medida. Dijo: «mira, si me voy a morir, no quiero estar de hospital en hospital». Entonces decició aprovechar los últimos días de su vida para dejarlo todo resuelto, darle toda la herencia a su mujer... Y en este libro está transcrita la carta o el último post que publicó antes de fallecer traducido al español. Ayer me lo estuve leyendo otra vez y se te queda un cuerpo... entre fatal, pero ver cómo un hombre es capaz de interiorizar todo lo que le está pasando y explicarlo también. Y es un poco lo que se traslada a sus películas. Una sensación de que algo no está yendo bien, pero que está todo tan plasmado que yo creo que hasta lo entiendo, ¿sabes?
Y por eso mismo rescato la idea de esta niña, Kiyoko, que se la encuentran de forma fortuita en este lodazal de basura, ¿es Cristo? O sea, ¿es un elemento positivo para la vida de los personajes o realmente es el que siembra la discordia y el que viene a...? ¡Realmente todo era muy estable hasta que esta criatura aparece!
[MV] No, a ver. Yo, como siempre veo la película es desde el punto de vista de que la niña es la representación de los milagros. Y por eso al final del todo —spoilers, please— se ve el sol. El sol salvando con el amanecer. Así pues, la niña es el amanecer que despeja las sombras.
[K] Muy bonito, muy filosófico. Y también, ya no sólo que te despeja las sombras, ¡sino que esta niña te libra de atropellos en varias ocasiones! Cuando nada más encontrarla, Hana —el personaje transexual—, lleva a esta niña rollo: «¡Tenemos que llevar a nuestra casa...! Y antes de cruzar la calle, justo hay un accidente de moto. O sea que se libran por eso por un segundo. Igual cuando están descansando en esa tienda de 24 horas, que hay un señor borracho diciendo: «¡Oye, esta gente huele muy mal!» ¡Usted huele peor, ¿sabe?! Pero se van a discutir fuera y justo en ese momento, porque están discutiendo por la niña, viene una ambulancia... ¡Una ambulancia, que es como el coche que te viene a salvar! Y se estrella contra esta tienda y baja el señor en plan: «Llamad a una ambulancia.» No, es que te han llamado a ti, ¿sabes lo que quiero decir? Creo que Kiyoko al final representa esta idea de que los milagros suceden en Navidad. Todo tu año has sido un vagabundo, pero oye, cuidado, porque en Navidad todo puede pasar.
Y esto sirve para que al final los tres personajes sean capaces de reconciliarse o hacer frente a su pasado. La niña, gracias a a conectar con esta sensación de ser una madre se puede empatizar con sus propios padres y decir: «Jo, hay que solucionar esto.» O el propio Jin dice: «Tengo que volver a cuidar de mi familia porque están desprotegidos sin mí.» Aunque no lo estén, pero... Esta es un poco la idea.
[K] ¡Oye, es verdad! Es muy curioso que la hija verdadera, la hija secreta de Jin se vaya a casar con un doctor —que viene a ser su jefe— que viene a ser una repetición de su padre.
[K] El único que no lo ha superado es él. Porque la mujer estará a sus movidas, ya la niña ha sido médico... La niña ha triunfado más que nadie, se va a casar, y Jin como: «Ah, pero ¿no os está yendo mal?» Y la niña: «No, pero si estamos tó bien, ¿sabes? No estoy comprendiendo tu drama; soy médico, o soy enfermera.»
[MV] «Vete otra vez a por tabaco.»
[K] «¡Papá, de verdad, que es que te hemos echado de menos cero veces!» Y es como que el padre realmente, Jin, tenía esa sensación de que había fallado en todos los aspectos de su vida: «He sido mal padre, he sido mal marido, no he podido proteger a mi familia, ¡pues me piro!» Y la niña es como: «Nos ha dado entre cero y menos uno de igual.» Me da mucha ternura esa sensación de... jo, pues no era para tanto. Sí, lo hiciste muy mal, pero que si no estabas, la gente ha seguido adelante, ya está.
E igual pasa con Hana, la transexual. Ella tiene un altercado con esta persona del bar cuando están cantando. Porque Hana es una profesional, es un artista. La gente iba a verla y la aplaudía y estaba muy bien reconocida. Pero cuando tiene este problema, dice: «¡Me piro!» ¡Y se va a la vagabundez!»
[MV] Bueno, espera porque hay un pequeño detalle: que se ve con Ken, que es su pareja. Y Ken muere. Es como lo que queda para que ya todo se desborde.
[K] Cierto. Al final, toda esta tragedia se vive de forma individual. Porque tú esperas que cuando eres una persona dentro de un círculo social dónde se te quiere... Por ejemplo: el caso de Hana. Ella está muy bien reconocida, y cuando ella, por diversas cuestiones —lo de su pareja, lo de este cliente, etc— acaba viviendo en la calle, ella lo vive o lo exterioriza como: «¡Jo, pues qué mal que me esté pasando esto!» Pero luego ella regresa al club... «¡Ah, ¿estás viviendo en la calle? ¡No nos lo habíamos planteado! Tu tragedia no nos estaba llegando.»
E igual pasa con Miyuki: «Ah, pero que ¿estás viviendo en la calle?» Estaban viviendo una situación muy endógena entre ellos tres de «estamos en la inmundicia, en la tragedia»; pero luego cuando regresan a su vida real a contactar con su pasado, que era donde pertenecían, es cómo: «Pero papá, no te rayes, que yo soy médico, mamá está con un señor...» En el local: «¿Estabas en la calle? ¡Pero si aquí tenías trabajo! No entendemos muy bien cómo has llegado a esta situación. ¡No es tan grave!»
[MV] Es esta cosa japonesa de no querer molestar, como la modestia llegada a lo máximo.
[K] ¡A lo máximo de la inmundicia!
Para mí, la historia es terrorífica. Si tú pones al actor de Venganza y Scarlett Johansson, es una película de thriller, de drama y de llorar. Pero realmente la forma —ya no sólo la forma en la que está contada, sino cómo el montaje, como la música, te cuentan todo lo que está ocurriendo— parece una peli de comedia. Hay escenas un poco truculentas, como por ejemplo: en la persecución, cuando ya celebran el Año Nuevo y llega Jin con la bicicleta a decirles: «¡Sachiko no es la madre!» Se van a perseguirla ¡y hay una persecución muy virulenta! ¡El coche estrellándose contra la pared, hay un accidente, la niña nosequé...! Pero la musiquita es «lililíiii». ¡No estoy comprendiendo nada! ¡Esto es terrorífico! ¡Esto es de denuncia en el juzgado de guardia!
[MV] Hay que meter un contraste, porque si no es insoportable. Es como la película The See Of Trees, de Lars Von Trier. Creo que en España se llamó "El bosque de los sueños". Empieza con Matthew Mcconaughey que se va a suicidar. Y se va en avión a Japón, y tú dices: ¡que se va a matar, que se va a matar! Y de fondo es como: «¡Vamos de aventura, vamos alláaaaaa!»
[K] Como en Funny Games también, cuando empieza, que está en el coche la familia: «¡Nos vamos al lago, qué bien!» Y de pronto el heavy: «¡WOOOOH! Ese contraste que te da más terror.
[MV] Lo más sórdido para mí fue cuando los jovencitos esos se ponen a golpear a Jin y al abuelo. Que dices: «¡Esto parece salido de La naranja mecánica!» Y te ponen una música como que ellos se creen Bruce Lee...
[K] Sí, Street Fighter, vamos.
[MV] Y queda peor, queda más horrible.
[K] Desde luego, además esa escena es muy injusta pero también muy reveladora sobre cómo la sociedad japonesa... No soy antropólogo, pero por las reacciones que tiene la gente de la sociedad japonesa ante las personas en estado de exclusión social, te puedes hacer una idea de que son bastante agresivas. Ya no sólo por la paliza —que son jóvenes que tendrán una ideología muy patriótica—, de estar expulsando a golpes de la sociedad a estas personas; sino que hay un montón de escenas donde se recurre al hecho del olor de la gente pobre. Ya lo veíamos en Parásitos, de Bong Joon Ho. A lo mejor sabéis qué peli estoy diciendo, es una peli muy bohemia, la han visto dos personas. Hay mucha relación con el olor de las personas pobres, y ocurre lo mismo en esta película. Siempre que van en el tren, van en el metro, van a una tienda, ves a todas las personas que están a su alrededor no participando del drama de «¿por qué estas personas están con un niño? Eso nos da igual, lo que nos molesta es... ¡que huelan mal! Y que nos estén fastidiando nuestro viaje en mi vida perfecta de oficina...» Esto es un poco cruel. Y he leído en este libro que he enseñado antes que la idea de Satoshi Kon a la hora de expresar la Navidad en la ciudad era establecer la ciudad de Tokio como un personaje más donde todo es súper agresivo, súper hostil; un montón de gente masificada que no se mira, que transita sin ningún tipo de objetivo, y que además pasa de ti.
[MV] Ahí está la crítica.
[K] Exacto. Me gustaría tratar una cosita que a lo mejor no tiene mucha relevancia en la película pero me llamó mucho la atención. Tengamos en cuenta que esta película es de principios de los 2000. Lo voy a mirar en internet en un momento, que para eso tengo conexión, ¿saben? Pero creo que es de... mira, 2003 pone aquí. Y yo quería comentar cómo están tratados los personajes que no son típicamente japoneses. En el caso de Hana, hay que tener en cuenta que yo creo que en Japón, salvo en las excepciones donde el anime o el manga o la serie va específicamente sobre identidades de género... Se me ocurre por ejemplo Utena... En Utena se están en revisitando todo el rato cuestiones de identidad de género: «Soy el príncipe, pero puedo ser chica, pero tal, soy chico, etc.» Pero en el caso de esta película, hay dos personajes que me llama la atención por esto mismo.
En primer lugar estaría Hana. En español no queda claro; ¡pero ni por el propio personaje que lo confirme! No queda claro si es una persona transexual, si es un personaje travesti —un hombre travesti—, o si es un personaje homosexual. Y estas tres identidades están todo el rato pivotando sobre Hana, porque está: «¡Yo soy un mariquita!» Luego: «¡No, soy un un travesti!» Luego: «¡Soy una mujer y mi deseo es madre!» Yo creo que es una falta de conceptualización porque estos conceptos, realmente arraigados en la sociedad o más descritos, están ahora; pero antes, en los 2000, era la gente que estaba entre el propio colectivo la que realmente sabía un poco cómo manejarse con estos términos. Pero para mí, Hana, es una mujer transexual, porque básicamente dice: «Yo quiero ser madre.» No tener un niño. Dice: «Yo quiero cumplir mi deseo de ser madre.» Entonces para mí eso es ser... Perdón si estoy metiendo la pata, pero para mí eso es ser una mujer transexual.
[MV] La desinformación viene yo creo de la traducción. Es como un concepto que se inventaron hace 100 años y no los han cambiado nunca. Entonces dice en japonés «okama», que es como... Traducido literal, sin eufemismos, sin respeto, sería «mariquita». Habría que traducirlo como... ¿queer, supongo?
[K] Sí, claro, es que al final estamos entrando en ya no sólo un tema de conceptualización a nivel occidental, sino es que es a nivel oriental. En Japón yo creo que hay ciertas realidades que desde hace muchos años han permanecido inmutables y fuera del discurso oficial. La gente que sea queer en Japón lo tiene súper claro. Pero eso no trasciende a lo que sería el discurso oficial, discurso mediático o discurso del día a día. Un oficinista de 30 años, con su familia y tal y cual, a lo mejor no conoce todo lo que ocurre en los subterfugios de la sociedad precisamente porque no transitan. La gente que es queer sabe lo que significa, sabe la terminología sabe «que yo soy transexual, que yo soy homosexual»... Pero una persona que está fuera de ese mundo —porque en Japón están, entiendo, muy separados— al final es como: «Toda esta gente es mariquita.» ¡Y a lo mejor no lo dicen desde una posición despectiva! Sino desde el propio desconocimiento de: «Vale, pues esta palabra sirve para todo.»
[MV] Claro, es como palabras para englobar un montón de cosas, y el hecho de englobar tantas cosas hace que al final todo pierda significado. Un ejemplo que se me ocurría hace poco: ¿has visto Ghost In The Shell? La serie.
[K] Yes! ¡La de Scarlett Johansson también! ¡Sí lo digo!
[MV] Vale, pues la mayor Kusanagi siempre anda diciendo a sus compañeros cuando quiere que se pongan... Que nadie pueda asaltarlos a través de conexiones. Siempre dice: «¡Chicos, modo autista!» Y esto, lo que significa de verdad es: «¡Chicos: modo avión!» Y esto es porque en Japón, la palabra autista significa una especie de complejo de autosuficiencia, como de estar dentro de una pecera. O sea, ¡el significado del siglo pasado! En lugar de lo que sabemos ahora, que es precisamente todo lo contrario.
[K] Yo creo que nos chocan tanto ciertos términos y ciertas formas de comunicarse y de expresarse precisamente por eso. A mí me chirría muchísimo. Claro, es una película más antigua, que es del 2000, pero es que en estos 20 años hemos avanzado en un millón de cosas a nivel términológico y conceptual increíble, entonces yo cuando veía que se referían a Hana como: «¡Anda, eres un mariquita, eres un travesti...! A mí me incomodaba el hecho de: «jó, entiendo que en su tiempo...» ¡Como si veo ahora Scary Movie!
[MV] ¡Oh, no!
[K] En su contexto y en su momento esto no era mal entendido porque era lo que era. Pero me gusta el hecho de verlo con esta retrospectiva, esta perspectiva, y decir: «Esta terminología, en mi entender, no creo que sea del todo correcta». Pero bueno, para eso precisamente avanzamos.
[MV] Creo que habría que hacer un redoblaje.
[K] Sí, fíjate, creo que estaría bien, pero porque es lo que tú dices: en Japón una palabra significa una cosa, y al traducirla literalmente es lo que cambia el significado. Por ejemplo, una canción de Taylor Swift: Right Where You Left Me —Justo donde me dejaste—, los traductores automáticos lo traducen como «derecha cuando tú izquierda», ¿sabes? ¡No! ¡Hay que contextualizar todo lo que pasa!
Entonces coincido en que a lo mejor un redoblaje, una reinterpretación de los diálogos... Sobre todo teniendo en cuenta que en el propio original no era esa la intención. Se usaba esa palabra porque era la que era, no porque desde aquí tuviéramos que usarla así.
Es más, hay un momento en el que —y esto también pasa en el doblaje castellano— Hana, —creo que ha pasado algo grave con Kiyoko, no me acuerdo muy bien cuándo ocurre— en el propio doblaje cambian el matiz de su voz. O sea, todo el rato Hana está hablando [parodia de voz femenina], y justo cuando pasa ese momento, tiene la voz grave porque está hablando de cosas muy serias. No hace falta que pierdas la identidad porque estás hablando de cosas importantes.
[MV] ¡Ya, ya, ya! ¡Es como un chiste! ¡Es como un hacer un chiste de su identidad!
[K] Exactamente, es como si fuera un reclamo cómico. Y no me parece tampoco correcto porque está representando una realidad: que hay personas transexuales. Y no porque el tema ya no sea proclive a que nos riamos, no tienes por qué perder tu identidad, que es precisamente ser una mujer, ¿sabes? Eso me chocó también un poco, porque es como: «No, como esto es serio, vamos a quitar todo lo cómico.» Y ser transexual no es ser cómico, es ser tú.
[MV] Ya, estoy de acuerdo. Esta película, de todas las de Satoshi Kon, es la que menos recomiendo.
[K] ¡Y por eso hacemos el podcast!
[MV] No sólo por estas cosas que han envejecido fatal, sino porque es que las otras películas de Satoshi Kon son tan buenas, que esta es un poco desperdicio.
[K] Sí, Perfect Blue es una maravilla, por ejemplo. Está todo tan bien tratado, y el tema de las de las neurodivergencias y de las enfermedades mentales... En el personaje de Mima, de la protagonista, está tan bien tratado lo que es sufrir una esquizofrenia o episodios ciclotímicos... Una cosa increíble.
[MV] Y no como aquí, que sale la mujer de la última parte de la película: «¡No, es que está loca! ¿No ves cómo se le mueven los ojos? ¿No ves que tiene visiones?
[K] Algo está pasando aquí... No quiero entrar en temas polémicos, pero otro personaje que me ha llamado mucho la atención es... ¡Qué casualidad! ¡Qué casualidad que la ÚNICA persona que comete un crimen a mano armada es UN LATINO! ¡Vaya! ¡Y encima un latino travestido!
[MV] ¡Eso, eso! O sea, no sólo es un inmigrante, sino que además es de color, sino que además está vestido como de sexo opuesto.
[K] Exactamente. Es como: «Vamos a juntar todos los elementos.» Que ya no es que sea latino, es que encima va vestido de mujer. ¡Y que tiene una hija, o sea que es malísimo! Y que cometa un crimen, ¿sabes? Y luego además, eso como que tampoco se resuelve muy bien, porque es como: «Cojo de rehén a la adolescente, me la llevo a casa con mi mujer para que se hagan amigas, pero yo ya no salgo más. ¡Yo ya no tengo ningún problema!» No se castiga a este personaje porque ¡la amenaza sigue ahí fuera, chicos! Tened cuidado con las personas latinoamericanas que están en Japón. El mensaje es este: ¡se travisten y llevan armas! O sea, es un poco como RuPaul Drag Race, pero a nivel ilegal.
[MV] A mí que siempre me engañan, que siempre que llego a la escena de la cena esa y de repente: «¡Anda, mira, por fin una chica guapa!» Pues no, es un criminal.
[K] Además es que, a nivel dibujo, cambia hasta la fisionomía del cuerpo. Porque cuando está disfrazado de camarera tiene la misma constitución que una mujer de Satoshi Kon
[MV] Y la forma de caminar.
[K] Claro, y luego tiene unos hombros que parece Hércules. ¡No nos engañen, Satoshi! ¡Si eres racista, pues dilo, no pasa nada! No, pobrecito.
Vamos a continuar comentando un poco la simbología religiosa, cristiana, de la aparición de Kiyoko como este milagro navideño. ¿Tú piensas que es una reinterpretación de lo que pasa con el nacimiento de Jesucristo? O sea, ¿podría ser como un nuevo mesías? O simplemente una excusa de: «¡mira, un niño, vamos a hacer cosas!»
[MV] Yo creo que tomaron los motivos del nacimiento de Jesús y lo cambiaron a la modernidad. Porque ahí está el padre que tampoco es padre; la madre que tampoco es madre... Y la otra ¿quién es, el ángel? Sí, ¿no? Porque al principio de la película está haciendo llover desde el ángel, y su gatito es un ángel.
[K] ¿Miyuki apuñala a su padre porque se pierde el gato? Es que eso no me quedó muy claro.
[MV] Yo entendí que el padre lo había tirado, o como que se había perdido y no había hecho nada.
[K] Por qué esa niña tenía un cuchillo es una de las cosas que me gustaría que explicasen en algún momento. Pero bueno, lo podemos dejar dejar aparcado.
[MV] A lo mejor era otra Navidad. Se iban a poner a comer pollo.
[K] Y dijo: «¿Por qué está aquí el collar de Angelito?
[MV] El padre de Miyuki es policía, entonces está sirviendo a toda la ciudad excepto a su hogar. Y luego la madre tampoco está atenta porque está siempre rezando. Está como dirigiendo siempre su atención al cielo, en lugar de ver lo que está pasando en su salón.
[K] Oye, muy buen punto. Y es que además, el hombre trabajando muchísimo, no pisando la casa en ningún momento, y la madre pues en plan: «¡Ay, voy a servir a mi familia, que ya con esto yo ya está!» Y a ver, no sé, habla con tu hija y preguntarle, sentarla, darle un té y decir: «A ver, ¿qué te pasa?»
Un personaje que no hemos tratado, y que yo creo que es muy interesante y que tampoco se ahonda mucho en ni en los motivos, ni en los problemas, ni en la en la consecución de sus acciones, es Sachiko, que es la mujer que primero roba una niña. Como si si se va a ver escaparates. Se va a la incubadora y dice: «Esta niña me mira a mí, yo creo que me la puedo llevar.
[MV] «¡Me está mirando, eso es una señal!
[K] ¡Literalmente eso es lo que ocurre! ¡No hay otra motivación! «Voy allí, la veo y digo: esta niña me la llevo yo a mi casa. No hay ticket, me la llevo.» Abandona a esta niña en la basura, y por alguna cuestión ella se va a suicidar. ¡Pero dos días después, o así! Justo se la encuentran: «¡No se tire, no se tire! ¡Ay, ha vuelto Sachiko, milagro! Después no era la madre, y Sachiko dice: «Pues me tiro otra vez. ¡Paso absolutamente!» Se va a tirar de nuevo —con la niña—, y a partir de ese momento yo ya no entiendo. A ese personaje le he perdido el hilo. O sea, no comprendo muy bien qué pasa con su novio. ¿Por qué el novio tiene síndrome de Diógenes?
[MV] Creo que más que nada es como otra otra faceta más de los temas principales de la película. El marido o novio es precisamente el que está como indigente, pero dentro de la casa y no fuera.
[K] Exacto. Sí, buen punto. Cuando van al templo Hana y la adolescente, rezan por el Fin de Año para pedir los deseos. ¡Aquí han pasado muchos días! ¡El anuncio de que se ha perdido esta niña no sale hasta el cuarto! ¿Dónde están los padres de verdad? ¿Sólo al final? Que no se les ve ni la cara de la vergüenza, que se les debería caer la cara. También esa es otra, al final: «Queremos ver a los salvadores de nuestra niña.» Y el padre, el policía: «No, no, es que son indigentes.» Y la madre: «¿Y eso qué más nos va?» ¿Podéis darle a lo mejor, no sé, un domicilio a estas personas? Protección oficial, y no tanto que sean los padrinos de la niña.
[MV] Está a dos metros de su hija, y casi no la ve, si no fuese por esos dos.
[K] Literalmente. ¿Kiyoko es entonces milagro navideño?
[MV] ...Yo lo que creo es que solamente tienen un policía en todo Japón.
[K] ¡Esa persona está muy ocupada y muy estresada!
De las obras de Satoshi Kon que hayas visto, ¿tú ves alguna idea transversal —o alguna situación, moraleja, reflexión— que tú veas que exista en todas sus películas o en todas sus producciones?
[MV] ... ¡Hombreeee...!
[K] ¡Jajaja! Y no sólo que la chica siempre tiene la cara igual, ¿vale? Otra cosa.
[MV] Tiene dos o tres caras: la chica, el hombre y la otra persona que tiene una peca.
[K] ¡La peca es muy importante como definición de personaje!
[MV] Este hombre siempre está poniendo caras muy muy realistas, pero tiene el tratamiento de como si fuese un dibujante bastante más minimalista. Siempre está el personaje del lunar, el personaje que es muy gordo, el personaje que es muy sexualizado... Como que quiere que sus películas sean atractivas incluso vistas desde lejos.
[K] Sí, realmente el estilo de dibujo de Satoshi Kon y la forma que tiene de animar —salvo en algún momento que tira más por lo excéntrico y la parodia, por ejemplo cuando Hana hace su discurso en el hospital, de «¡tú eres un hombre que no sabe cuidar de nosequé nosecuántos!», que ahí se le deforma la cara muchísimo por esa personalidad que tiene—, es un dibujante muy correcto. De todas las formas... Es súper... No hay picos, está muy bien dibujado, todo en su sitio, postales muy bonita, ¿sabes?
Pero yo a nivel trama —a nivel contar historias, a nivel construcción de las mismas y de cómo los personajes se desarrollan—, yo veo que todas las historias de Satoshi Kon hablan de personajes que no saben autogestionarse. Todos los personajes de Satoshi Kon en cualquier película tienen este problema: no son capaces de presionar la vida para controlarla. Porque en Perfect Blue lo vemos evidentemente. En la parte de Paprika, el policía que la compañía no está bien. Esa persona «needs therapy». Luego la parte de Millenium Actress, igual. ¡Y en Paranoia Agent, cualquier persona no está ok! Y en Tokyo Godfathers igual. Porque sí, hay una niña que ok, que hay que salvarla, pero ninguno de los personajes está bien. Ninguno. Y me hace mucha gracia Jin, que se inventa su vida en plan: «No, es que yo era un ciclista de renombre y nosequé, mi hija se murió...» ¡No ha pasado! Y eso está muy bien porque al final te demuestra que tiene una personalidad y una inseguridad brutal. «¡Yo tengo que hasta fingir con estas personas que están muchísimo peor que yo que yo soy un mártir! ¡Mira qué mal que lo he pasado!» Bueno, no haber apostado al caballo 2, ¿sabes? Haber apostado al 3.
[MV] Y Satoshi Kon le sigue con la fantasía, porque incluso te ponen una fotografía superrealista que parece que la hicieron en 1995.
[K] ¡Sí! Ahí un señor súper atractivo mirando atrás, en plan: «Estoy el primero en esta carrera de relevos.» Lo que estás es el primero en la cola del paro.
Había un detalle que a mí se me pasó por alto, y era que durante todo el film aparecen un montón de carteles de publicidad, folletos, fotos, postales y demás, de familias felices. Todo el rato reforzando esa idea de «¡Eeeeeh! ¡Tú no tienes esto! ¡No puedes escapar de tu problema! ¡Mi vida, habla con tu familia! Porque es un problema que si tú vives bien, ¡genial! Pero es que no estás viviendo bien. Talk with your family, por favor!»
[MV] Esta es otra de las razones por la cual Tokyo Godfathers me parece bastante buena de por sí, pero me parece que es como el feto vestigial que quedó después del proceso creativo que dio a Paranoia Agent. Porque en Paranoia Agent, el opening empieza con los protagonistas haciendo el banzai en la cima de un edificio, riendo mientras pasa toda una vorágine de violencia a su alrededor. Los grandes aciertos de Tokyo Godfathers son los que dieron a los superiores aciertos de Paranoia Agent.
Y cuando Hana pasa por el puente y dice: «¡Me voy a tirar al río! ¡Y cuando me vaya a tirar al río... ¡No, no podré porque veré una cara que me mira desde el río!»
[K] Literalmente ocurre así. Para mí, Paranoia Agent es su obra más completa porque creo que en un formato serie tiene más tiempo para hablar de todo lo que él quiere. Es verdad que Tokyo Godfathers no es una película muy larga —una hora 40— y se pierde mucho en: «¡corremos para acá, un latino con armas!» Todo el tinte de la comedia, de la acción, emborrona un poco todo lo demás. Por ejemplo, en Perfect Blue sí teníamos escenas muy significativas de deterioro mental absoluto. La escena de Mima en la bañera gritando, no la hemos visto en Tokyo Godfathers. No hemos visto una escena similar, y cuando se ha visto, como puede ser un intento de suicidio —que es algo bastante tocho para tratar—, de fondo sonaba [tararea Cascabel]. A ver, están pasando cosas muy serias ahora mismo, no podemos cantar Cascabel, ¿vale? Hay que poner un límite.
Tokyo Godfathers creo que es una película buena —todo lo que hace Satoshi Kon es reseñable— pero no creo que explote todo de lo que es capaz Satoshi Kon. No tiene esos planos que digas: «me voy a acordar para toda la vida de esto». O esos momentos que digas: «me acaba de volar la mente», como puede pasar en Paranoia Agent. Al final es una fábula. Dentro de la filmografía de Satoshi Kon, a lo mejor esta película podría hasta no ser suya. No veo esta continuidad temática que sí veo en las otras. Que es más de introspección, de escenas visuales muy fuertes y de tramas que al final, jopé, no habíamos visto antes.
[MV] Está dirigido por él, pero realmente no es uno de sus imprescindibles. No es parte de su cine de autor. Es un poco como lo primero que me aparece en la IMDB que dirigió: tres episodios de la serie antigua de OVAs de Jojo's Bizarre Adventure. No sé si has visto Jojo.
[K] He visto un poquito, pero bueno, habla sin miedo.
[MV] Vale. Vamos a tener que trabajar en esto.
[K] ¡Próximo contenido de Cinemorados...!
[MV] Resulta que el senador quiere escapar del malo, sale del coche, corre por la carretera, y se mete en otro coche. Y resulta que es el mismo coche.
[K] Es que Satoshi Kon era una persona... Le funcionaba la mente de una forma increíble. No conozco en extensión toda la historia del cine; ya sabemos que todas las historias se van repitiendo de forma periódica —Romeo y Julieta son todas las historias de amor, por así decirlo— pero Satoshi Kon ha incluido un montón de temáticas que yo no había visto en otras pelis. No eran tan comunes antes de que las hiciera él. Por ejemplo: Inception —Origen— ¡es Paprika! Y la película de Black Swan —Cisne negro— es Perfect Blue. El hecho de, por ejemplo, tratar como eje principal de una historia la salud mental de un personaje —como pasa en Perfect Blue— no era tan común. O el hecho de transitar en el mundo de los sueños —hasta el punto de decir «no sé si lo que estoy viendo está pasando en la película o en el sueño de la película»— tampoco se había hecho antes. O tratar de una forma tan contundente la ansiedad y el estrés como que venga un chico a darte un golpe en la cabeza, es como darle cuerpo a los trastornos y a las enfermedades mentales.
Satoshi Kon es un director yo creo imprescindible. Y ya no sólo a nivel japonés, es que te digo de verdad que muchos directores americanos, como el que hizo Cisne negro, creo que es Aronofsky si no me equivoco, dijo: «¡Pues voy a coger esto y lo pongo en mi peli!»
[MV] ¡Es verdad, qué listo! Aronofsky, creo que era una película que hizo en los 90, que compró los derechos de Perfect Blue para copiar esa escena de Mima en la bañera.
[K] Alucino.
[MV] Lo hizo para esa película, se olvidó del tema, pero luego de repente viene Cisne negro, que es como Perfect Blue pero en vez de ser una idol para adolescentes...
[K] ¡Es básicamente lo mismo, una artista!
[MV] Y luego dice: «¡No, no! ¡Esto no es un remake!
Darren...
[K] Ya, bueno, OK... Te creemos si quieres, pero...
[MV] ¡Si dices que es un remake, quedas mejor!
[K] ¡Sí, «inspirada en!» En el tratamiento y en escenas como en el espejo, que pasan igual. ¡No pasa nada! ¡Los homenajes existen y la inspiración! Lo que no puedo hacer yo ahora es sacar un libro sobre un niño que tiene una cicatriz en la muñeca y se va a estudiar magia, y digo: «No es Harry Potter.» ¡Sí lo es! ¡Su amiga se llama Hermone! ¡Sí lo es! ¡Pero no pasa nada!
[MV] Satoshi Kon también trabajó en la película Memories, que está basada en unos cómics de [Katsuhiro] Otomo, el de Akira. En el segmento que se llama La Rosa Magnética, que trata de un ordenador que está en una nave espacial varada en el espacio, llega una persona y se pone a comunicarse con la máquina, según recuerdo.
[K] Algo así, la vi hace mucho tiempo pero sé cuál dices.
[MV] Hace unos pocos años, Alex Kurtzman se encargó de Star Trek. Hizo un montón de series nuevas y también está un proyecto que sale como una vez al año, más o menos: Short Trek, que son unos cortometrajes ambientados en el universo de Star Trek, pero en distintas épocas, en distintos contextos y en distintas técnicas. Uno de estos se llama Calypso, que trata de un hombre que llega a una nave espacial varada en el espacio...
[K] ¡Vaya!
[MV] Y se encuentra con una computadora que se comunica con él.
[K] Esto es como Netflix: ¡100% de coincidencia!
Es como cuando tú cuentas un chiste en clase, nadie lo oye, y luego lo cuenta a otro más alto y ya se ríe todo el mundo; y a ver, ¡el chiste era mío!
[MV] ¡Qué rabia!
[K] ¡Es que eso es peor que un herpes!
[MV] Tokyo Godfathers es una película de Satoshi Kon; tiene películas muy buenas... Millenium Actress es mejor, empieza por ahí.
[K] ¡No recomiendes la peli diciendo que es la más mala!
[MV] ¡Es que es la menos buena!
[K] Todas son buenas... Y esta es la menos buena.
[MV] ¡Es que se ve oscuro! ¡Tienes que esperarte a la noche para verla, no puedes verla de día!
[K] Sube el brillo de la tele aunque sea vea sin contraste o no vas a ver nada.
[MV] Ve Millenium Actress, que es una historia de amor muy bonita. Ve Paranoia Agent, que es una miniserie de 13 episodios...
[K] Suscribo.
[MV] Que es como la experiencia de cuando lees La Ciberíada, de Stanislaw Lem. Esa sensación de que cada episodio es un cuento independiente pero apunta a temas muy importantes.
Paprika es muy interesante y muy estimulante; si te gustó Inception, puede gustarte más.
Y Perfect Blue hay que verla porque es Perfect Blue.
[K] Yo no soy muy de hacer listas de cine, de «tienes que ver...» Tú ve lo que quieras, pero hay que dar una oportunidad a Perfect Blue porque es una cosa increíble. Tú ves Perfect Blue y dices: he visto 7 películas que han cogido esto. O sea, increíble.
Y bueno, ¿propósitos para 2022?
[MV] Estoy queriendo aprender la lección que me ha dado Tokyo Godfathers: en ocasiones yo creo estar en un lugar que me merezco, donde tengo que estar. Y en realidad no. En realidad tengo que salirme un momento fuera, esperar a que la ambulancia se choque donde yo estaba, y seguir viviendo. Tengo que confiar en el bebé de los milagros.
[K] Tampoco hay que... Si tienes que responder una oferta de trabajo, respóndela, porque a lo mejor el bebé de los milagros no llega. Pero sí, yo estoy de acuerdo contigo.
Creo que lo que más saco de Tokyo Godfathers es que al final, el plan de vida no existe. Que nada es tan importante como nos creemos, porque tú a lo mejor piensas que has destruido a tu familia y cuando vuelves se va a casar con un médico. ¡A lo mejor lo mejor que podrías hacer era irte!
Yo creo que con esto, Sr. Morado Valdeiglesias, podemos finalizar este contenido cinematográfico. Otra vez agradecerle al Instituto Kojachi que nos haya dejado este pequeño espacio para poder charlar un rato. También es un poco excusa para que hablemos el y yo, porque realmente... Nos hablamos mucho por Whatsapp, pero no sacamos tiempo y esto nos obliga a comunicarnos, y eso a mí me parece muy guay.
Y por otro lado, espero que os haya llamado la atención lo que hemos comentado. Si no habéis visto la película Tokyo Godfathers, lo siento, os la hemos spoileado a tope pero aún así podéis seguir disfrutándola. Y también el resto de contenidos de Satoshi Kon, que son una maravilla.
Y no sé, Morado, si quieres tú despedir de alguna forma, decir alguna cosilla a nuestros telespectadores que se cuentan entre una o dos personas...
[MV] Sí. Gracias por habernos aguantado y vean Jojo.
[K] ¡Jojo! Mira, propósitos 2022: «ver Jojo», lo digo realmente. Y el próximo Cinemorados ¿quién sabe? Si no encontramos un bebé milagroso, lo mismo podemos comentar Jojo's. Aquí me lo he apuntado.
Pues nada. Muchas gracias por vernos y nos vemos próximamente.
Vamos a cantar un villancico... No me sé ninguno.
Hala, ¡adiós!
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