Baywatch y el autismo

Morado Valdeiglesias y la Profesora X charlan de cómo mostraron el autismo en la teleserie Baywatch (Los vigilantes de la playa / Los guardianes de la bahía); temporada 9, episodio 4. 

 

 

TRANSCRIPCIÓN



[Valdeiglesias]

No tiene mucha trama realmente. Baywatch no era una serie muy de prestar atención. Era más de estar mirando: «Ay, mira la playa. Ay, mira el sol... El agua se mueve...»


[Profesora X]

«Mira los salvavidas.» (Ríe)


[Valdeiglesias]

Sobre todo.


[Profesora X]

Es más visual, la verdad.


[V]

Ahá. Es como un ASMR, pero de mirar.


[PX]

Sí. (Ríe)

Siempre salían corriendo las muchachas y los tipos, muy musculosos, corriendo por toda la playa, como 30 minutos corriendo.


[V]

Claro, además en cámara lenta, entonces como que... botaban.

Te daba tiempo a hacer un estudio de anatomía.


[PX]

(Ríe) ¡Sí! Veías el POING.

Sí, es lo único que recuerdo. Cuando me dijiste Guardianes de la bahía, visualicé a las muchachas, el POING... Dije: «Ah, ya sé cuál serie.»


[V]

Bueno, pues esta conversación es una continuación de la de Mercury Rising, donde estuvimos comentando que Miko Hugues interpretaba a un niño dentro del espectro del autismo. Y aquí, en este capítulo de la temporada 9, el capítulo 4 de Los vigilantes de la playa, otra vez lo mismo. Pero aquí no se llama Simon. Se llama Timmy.

Para mí, Timmy es el nombre típico-típico de niño...


[PX]

Discapacitado, ¿no? Es como que TIMMY.


[V]

Sí, sobre todo. Porque Timmy era el niño de Canción de Navidad, de Dickens.


[PX]

Y aparte, South Park también tiene un niño discapacitado que se llama Timmy. Se me vino a la mente.


[V]

Sí. Bueno, empieza que están en plan: «¡Oh, Dios mío, tenemos que salvar a esta persona que está ahogándose! ¡Vamos a hacerle el boca a boca!» Pero era mentira. Estaban haciendo una demostración para unos niños, pero hay un niño que aparentemente no presta atención, que es Timmy. En vez de estar haciendo lo mismo que todos los demás niños, ve una cosa muy interesante en la arena y se va. Y es un filtrito como si fuese un culo de vaso amarillo que no me extraña que vaya a por eso.

Yo me acuerdo de más o menos la edad de Timmy, que me encontré uno de esos filtros de discoteca, que ponen en los focos. Era de color rojo, entonces estuve mirando: «¡Oh, estoy en Marte! ¡Es asombroso!» Puedo comprender que Timmy agarre esa lente amarilla-ambar y lo pase genial el tío.


[PX]

Sí, a esa edad somos curiosos. Un autista puede estar viendo otra cosa, pero al momento estás poniendo atención, en este caso, en el curso de RCP que les estaban dando. Estaba escuchando, pero su interés fue el fondo de botella.


[V]

Ahora que lo pienso, también puede ser porque él ya captaba que la cosa importante ya había terminado. Si te fijas, es cuando ya se pusieron a decir: «¡Venga, chicos!» Esa cosa de complicidad.


[PX]

Sí, como que él dijo: «Ya la salvaron, ya adiós.» Y volcó su atención a otra cosa. Así somos, la verdad. Ya pasó lo relevante, déjame seguir con lo que estaba haciendo.


[V]

Ahá. Es probable que la única parte que no me guste del episodio es cuando estos adultos se ponen a hablar de Timmy como si él no pudiera oírlos a 14 metros.


[PX]

Sí, también hubo cosas que no me gustaron. Por ejemplo, la mamá cuando se victimizó. Y en el final, cuando llora porque Timmy le dice mamá. También me incomodó algo. (Ríe)


[V]

Parece que nada más pueda terminar la historia bien cuando de una vez por todas hablan. Como si nos hiciésemos de rogar.


[PX]

Antes, el autismo no estaba visto como ahora. Antes era: «¡Ay, no va hablar!» Y el que un niño autista dijera mamá o alguna palabra, ya era un gran avance, y lo festejaban demasiado. Yo creo que eso era el final de la historia: que lo logró.

Yo no hablé hasta los 7 años. Sabía hablar, hablé desde chica, pero yo no hablé hasta los 7. Porque no sentía la necesidad de hablar. (Ríe) Y aparte, no me gustaba mi voz. (Ríe) No hablaba porque me daba vergüenza, yo decía: «Está muy grave, no me gusta.» Me daba miedo hablar, oírme.


[V]

Bueno, tampoco es el Exorcismo en Connecticut.


[PX]

Otra cosa, no sé si tú lo percibiste. Que como que era Simon ahí en la serie. Como que Simon lo llevaron a la playa.


[V]

(Ríe) ¡El episodio de la playa!


[PX]

Sí, así lo vi. Igual, la actuación del niño, muy buena.

Un personaje que me gustó mucho fue el que dibujó los delfines.


[V]

Sí, sí. Buena gente.


[PX]

Y el más atinado. Vio que el niño no hablaba y él siguió. No le tomó en cuenta que no hablara o no le prestara la atención que los demás esperan. Y si ves, hubo ese tipo de conexión; empatizó con él. Y después, cuando llega la tía, que le dice: «Es que es autista.» Pues le dio igual, no se puso muy... «¡Aaah, es autistaaa!»


[V]

Ya, fue muy agradable el que todos estuvieran como medio nerviosos, medio salidos de onda porque no tienen el guion. ¡Fíjate qué paradójico! Y de repente se encuentran dos almas afines y ¡oye, a lo mejor esa es otra cosa que podría hacer el pequeño Timmy! Pintar.


[PX]

Sí, le gustó. Y por ejemplo, lo de las delfinoterapias también. Sinceramente, para mí, si no vives en un lugar acuático, en un lugar que haya mar, que haya agua, no le veo beneficio. Conocí a unas personas que iban a delfinoterapia, pero ya eran más como negocio. Ya era más como que... «¡Ay, el delfín me lo va a curar de autismo!» Era algo en lo que yo no estaba de acuerdo: que vieran la delfinoterapia de esa manera. Y yo les decía: «Pues claro, nunca sacas al niño a pasear. De repente lo llevaste a una alberca. Obviamente, el niño reacciona, se está estimulando el lenguaje, el movimiento...» Pero lo relacionaban al delfín.

Yo pienso que en un lugar acuático puedes ir diario a ver al delfín. En este caso de terapias, van una vez al mes, al año. Entonces no le veo el beneficio.


[V]

Ya, para ese poco, da igual equinoterapia.


[PX]

Y aparte, estarás de acuerdo que cualquier animal es terapéutico. Cualquier animal con el que hagas conexión te va a estimular de alguna forma.


[V]

«¡Señora, los delfines son mágicos pero no tanto!»


[PX]

(Ríe) «¡De hecho, ya aturdieron al delfín, ya déjenlo descansar!»

Dentro de lo que cabe, estuvo «nice» el capítulo. Estereotipado como todo, pero estuvo «lindito».


[V]

Sinceramente, ¿por qué crees que la 1ª vez que el pequeño Timmy va a la piscinita no se acerca demasiado?


[PX]

Pudo ser porque había más gente. Causó desconfianza, miedo. Y aparte, un detalle que le dan un chaleco y no lo quiere.


[V]

¿Quién sabe? Yo creo que al principio le molesta tanto el mar porque es el mar. El mar es una cosa muy impresionante. Pero yo creo que luego en la piscina, lo que le molesta es que haya tanta gente.

Porque me acuerdo de cuando yo era niño, a los 6 años más o menos. Que nos llevaron a los del preescolar a una piscina y yo me acuerdo de que era todo demasiada energía, los niños venga arriba, venga abajo, que no se estaban quietos. Me asustaba un poco. Y en el momento en el que los niños ya se iban, estaban recogiéndose, ya se empezaban a secar, de repente vi: «¡Oye, ahora sí puedo!»


[PX]

Sí, a mí también me pasaba eso. Bueno, todavía hasta la fecha.

Veo un lugar donde hay mucha gente que apenas estoy conociendo el lugar, no entro hasta que haya menos o no voy hasta que esté casi vacío. (Ríe) Por lo mismo, que no me gusta la gente. Por ejemplo, yo también iba a antros con muy poca gente, muy VIP.


[V]

Eso me pasa con las cafeterías, que nada más frecuento las cafeterías que ya no va nadie. Que están a punto... a medio año de cerrar.


[PX]

De quebrar. (Ríe)


[V]

Y a la siguiente vez que fui a una cafetería de un argentino, habían cambiado la gerencia y me quedé en la puerta pensando: «¡Es que a lo mejor han cambiado el café!»


[PX]

(Ríe) Con mi hijo tuve una experiencia la 1ª vez que lo llevamos a la playa. Pasó igual, me recuerda mucho a Miko. Al momento de llevarlo a la playa, tocó la arena con los piecitos y enseguida brincó, que lo cargaran; por lo sensorial. Y no quería entrar al agua, lo metíamos y corría. No quería. Entonces me paré al lado del salvavidas. (Ríe) Y el salvavidas muy sorprendido decía: «No quiere entrar al agua. Para mí que ese niño tiene autismo.» Y yo callada, escuchándolo. Y dije: «No vamos a lograr que se meta al agua, ni modo.»

Al siguiente día volvimos y ya. Estuvimos haciéndole que reconociera el estímulo sensorial, le explicamos qué era el mar, bla, bla, bla. Y ya pudo meterse al agua y ya no se quería salir, se iba hasta el fondo. Entonces el salvavidas muy emocionado, ya riéndose, decía: «¡Qué bonito, ya le gustó mucho el agua!»

No sé, fue una experiencia bonita.


[V]

Sí. Yo creo que lo suyo es adaptar un poco horarios aparte en la piscina. Porque en las piscinas no hay corrientes. En el mar siempre hay pequeñas corrientes, asusta un poco.


[PX]

Y aparte, el ruido del oleaje. Con una hipersensibilidad auditiva, imagínate cómo se debe oír, lo triple.


[V]

Por no hablar de los peces.


[PX]

Igual las algas, las plantitas que andan ahí en los ríos, lagos y metes los pies. Y en la alberca no hay más que agua. Y es más relajante.


[V]

Ahá.


[PX]

Pero tiene más microbios. (Ríe)


[V]

Claro, como los peces no se comen la mugre de los pies...


[PX]

(Ríe)


[V]

Pequeño inciso. ¡Otra vez lo del puzzle al revés!

¿Qué pasa con los puzzles al reves? ¿Que los autistas tenemos superpoderes para poder hacer un rompecabezas sin mirar el dibujito?


[PX]

Oh, sí... Ya recordé eso. Yo fíjate que quise armar un puzzle al revés y no pude. (Ríe) Dije: «A ver, quiero saber por qué se lo ponen al revés.»


[V]

¡Es que no se puede! ¡Es fantasía!


[PX]

Sí, como que el niño superpoderoso con sus rayos láser va a poder armar el rompecabezas. (Ríe)


[V]

Es de Kryptón, el niño.


[PX]

Sí, veía. (Ríe) Y por ejemplo, la escena donde rescata a la niña.


[V]

Ah, sí. Tiene que ser un héroe.


[PX]

O sea, ¡ya! Estuvo de más esa escena.


[V]

Ahá. Porque sí, la escena donde se le cae un momento el medallón amarillo es una parte dramática, es una parte realista. Pero ahí no se le ha caído, ahí directamente estaba jugando y de repente ve a la niña, que nadie la ha visto que estaba ahí también ahogándose, y entonces arroja al suelo el medallón...

(Onomatopeya de impacto)

(Tararea el tema de Superman 1978)

¡Y demuestra todo lo que había aprendido en la clase del minuto 1!


[PX]

«¡Mírenme, sí puse atención en todo el curso!»


[V]

«¡Soy el único que ha podido demostrarlo!»


[PX]

Si hay una situación, o te congelas o actúas. No se si te pasa, a mí me pasa mucho. Pero así como que manejar el RCP y todo el show fue muy increíble. Yo por lo regular, me congelaba. Más cuando eran accidentes, me congelaba mucho, me quedaba parada. Sabía qué hacer pero me quedaba en shock. Ahora, en la actualidad, ya puedo actuar un poco más ante una situación.


[V]

No sé si lo oí bien, pero me parece que cuando se da cuenta de que hay una niña que se está ahogando y que los otros no la han visto, como que le salió algún tipo de quejido; de medio palabra. Me recuerda a La vida de Brian, esta película de los Monty Python que hay un tipo haciendo voto de silencio durante décadas y de repente grita: «¡Ay, mi pie!» Y pues ya da igual. «Mamá. Mamá.»


[PX]

En mi caso, no hablaba. Entonces cuando comencé a decir... Quería dialogar y no podía. Me tragaba la voz. Y sacaba palabritas así como que «bisbisbis...» Y todos: «¿Quéeee?» Y yo: «bisbisbis...» No podía. (Ríe)

Pero ya como a los 7, fue cuando empecé a platicar, porque no hablaba nada. En el caso de mi hijo, él no tuvo lenguaje. Él habló también a los 7, pero él sí era no verbal desde siempre. Cuando comenzó su lenguaje sí era muy malo, la verdad. No podía decir ciertas letras, batalló mucho, pero ahorita ya habla. Ya desarrolló un lenguaje de adulto.

Decían que era una lesión cerebral. «Nunca va a hablar.»

«Pues bueno. Ni modo. Habrá otras maneras de comunicación.»

Pero desarrolló el lenguaje. Tú lo ves y no parece que tuvo una lesión cerebral. Yo creo que queda descartado del autismo; en algunos casos, no en todos.


[V]

Es una cosa aparte.

¿Has visto la película Campeones?


[PX]

No, pero me la han contado.


[V]

Es porque se parece un poco esto que han hecho en esta serie de que el capítulo no se acaba hasta que el pequeño Timmy habla. Y que parece que hay que ponerle a una niña ahogándose delante para que haga algo.


[PX]

(Ríe) Pues lo que mostraban antes... Bueno, siguen mostrándolo en la TV.

Me acuerdo de una escena del Dr. House donde atiende a un niño autista. Igual, ¿no? No veía a los ojos, no hablaba, gritaba... Y al último, también le dice una palabrita al Dr. House, y el Dr. House así: «¡Oh, me habló! ¡Soy privilegiado!»

Creo que así pasa en toda la TV.


[V]

Ya. Ir a por el drama.


[PX]

Es sorprendente esto del lenguaje en autistas no hablantes.


[V]

Recuerdo un episodio de mi juventud bonito. Era la vez que estaba en una casa y justo llegó un vecino con su hija, más o menos de mi edad; un cabello negro, lacio, superlustroso... Bueno, lustroso queda feo, parece que estás hablando de un caballo. Pero era una chica morena muy bonita. Y cuando estábamos como 5 minutos a solas, que yo estaba leyendo mis tebeos, mis cómics, en esto que le pregunto cómo se llamaba. Le pregunto: «¿Cómo te llamas?» Y no me respondió, pero igualmente me pareció un momento tierno.


[PX]

Sí.


[V]

Estuvo callada, pero cuando se marchó se puso muy contenta. Quiero creer que le alegró que me interesase por su nombre.


[PX]

No sé si la chica sería autista o no, pero queremos que nos hablen. Tú no puedes responder al nombre en caso de que tengas el mutismo o que no puedas hablar. Pero que alguien te esté incluyendo, te tome en cuenta, se acerque a ti, ya es algo agradable; y es lo que las personas no entienden.

Si le hablaron a un autista y ni siquiera los volteó a ver, «ay, es un grosero». Pero para el autista ya tú le causaste una satisfacción de que te estás interesando por él. Es lo lindo. ¡Y no autistas! Alguna persona que tenga alguna dificultad que no puede socializar.

Antes me preguntaban mi nombre y yo me volteaba.


[V]

Ugh...


[PX]

(Ríe) Sí, me decían «vamos a jugar», y no les hacía caso, me iba para el rincón. Pero yo quería estar viendo. Mi manera de socializar que a mí me gustaba era sólo observándolos.


[V]

De esto podemos hablar un montón, porque es un tema muy interesante y con mucha profundidad. Pero tenemos que cerrar aquí la conversación porque hay gente que quería nada más hablar de Baywatch. Quería que nos pusiésemos a hablar de Los vigilantes de la playa... y ahí. ¡No podemos decepcionar al público!


[PX]

(Ríe) Chau.

 

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