Voces (2020): Reseña Rebañada
Análisis con muchos SPOILERS de "Voces" (Ángel Gómez Hernández, 2020), el taquillazo español de la cuarentena.
REFERENCIAS EXTERNAS * The Mimic (Jung Huh, 2017): Reseña sin spoilers Reseña Rebañada The Mimic y el autismo * "¡Zas, en toda la boca!" Esta frase procede del doblaje de España de "Padre de familia". En el episodio 4x17, el director Eduardo Gutierrez adaptó "Pow, right in the kisser" (coletilla de Jackie Gleason) en una frase que se popularizó en otros medios, como vídeos de Berto Romero de aquella época o la serie posterior The Big Bang Theory. * Comedy Inc. Un programa olvidado y algo despreciado en la actualidad. Lo emitía el canal Paramount Comedy (hoy Comedy Central) en sus inicios, en los tiempos de Telecompring. En EEUU suele recibir malas críticas porque en parte su humor ha envejecido en las últimas dos décadas, pero yo lo sigo apreciando por el valor de lo inesperado. Era una metralleta de chistes muy cortos, siempre había alguno que sí te hacía gracia. https://youtu.be/5GycbsAG8Nc?t=588 https://youtu.be/NPE6w4XG7Mk?t=1112 * La bestia debe morir (novela de Nicholas Blake) * El Ministerio del Tiempo: 3x03 (Capítulo 24) Disponible gratis en la web de RTVE.
TRANSCRIPCIÓN
—Papá.
—¿Sí, colega?
—¿Por qué se ha tenido que morir Scampy?
—Todos nos morimos. ¡Tú podrías morir mañana! Electrocutado, ahogado en la bañera...
—¿Mañana?
—¡A lo mejor antes!
La primera película que reseñé en Cinemorados fue The Mimic, una historia de terror cuyo lema publicitario era «No sigas las voces». Y casi igual, Don't listen, es como se ha llamado en el mercado internacional la peli española Voces.
Está teniendo mucho seguimiento, me la recomendaron mucho. Y el director, Ángel Gómez Hernández, es un amante devoto del género de terror. Así que si te gustan las pelis de sustos, es probable que te guste Voces.
A mí... no me enamoró. Hago esta reseña porque de los errores es de donde puedes sacar más lecciones. Dicho de otro modo, esto no va a ser un linchamiento público, sino un repaso por algunos tópicos del terror y por qué funcionan.
La película empieza con El Plano de Situación Tenebroso. Todos los clásicos del terror tienen uno. ¡Doble punto si la peli termina con una versión trágica del mismo plano que te da a entender que te habían avisado de todo desde el minuto 1!
El protagonista es Daniel Velasco, un tipo que tuvo hijos demasiado pronto. Se gana la vida comprando casas que nadie quiere para hacerles un remozado de chapa y pintura y venderlas muy caras. O sea que su familia se la pasa saltando de casas viejas a casas en ruinas; y cuando por fin quedan bonitas y habitables, se mudan al tercer changarro. Para algunos, este estilo de vida supondría un abuso emocional contra el hijo, pero nadie va a llamar a Servicios Sociales porque con la venta de la última casa se forraron.
Eric es el hijo de Daniel. No es el típico niño de película de terror. Si un niño de película de terror tiene algún problema, lo tiene que aparentar. En cambio, Eric, el niño que no duerme bien porque oye voces misteriosas, parece un supermodelo de portada de magazine. Parece que los productores lo hayan raptado de una pasarela de la colección otoño-invierno.
El ver al niño así, recién salido de la peluquería con su cuello alto de 100% pura lana de importación, hizo que no me creyese nada sobre él. ¡Porque además se llama Eric! Yo, en España, jamás he conocido en persona a ningún chico que se llame Eric. Puede que este sea el mayor pecado del filme: quiere abrirse tanto al público internacional, que los protagonistas no se sienten de una cultura en particular.
El único momento donde se nota que son españoles es cuando la madre cuenta que Eric fue expulsado del colegio y el padre le dice al niño que se vaya a hacer los deberes. En la Internet Movie DataBase lo cuentan como si fuera un error porque, en teoría, si está expulsado no puede tener deberes para casa.
¡No es un error! Es que en España, la frase «ponte a hacer la tarea» significa «vete donde no molestes».
La psicóloga es el personaje escrito con mayor realismo. Es la típica incompetente que dice lo primero que se le ocurre sin hacer pruebas de diagnóstico. Eric le dice que no duerme bien porque oye voces, y ella se queda con lo que le han dicho los padres en vez de escuchar al hijo. No pido que sospeche de esquizofrenia, porque oír voces es un fenómeno más común de lo que se suele creer; pero yo al menos hubiera sospechado del síndrome de la fase del sueño retrasada, que en muchos casos es síntoma del TDAH.
Esto no pasaría si Eric tuviera ojeras.
La psicóloga se va y tiene una muerte en carretera. No voy a poner el fotograma porque es un espanto, pero digamos que se dejan la mitad del presupuesto en prostéticos.
Aquí es donde pensé: «¡Zas, en toda la boca! ¡Se merece lo que le ha pasado, por hablar de más!» Y es una pista grandísima del final. La película está plagada de pistas y de motivos reiterativos que le dan mucho sabor al visionado. Si bien una de las pistas me llevó a interpretar las cosas de un modo opuesto a donde la película me quería llevar.
Aunque Rodolfo Sancho aporta la suficiente calidez al personaje de Daniel, el hecho de que llame a su hijo «socio» me puso sobre alerta. Nunca he visto a nadie llamar socio a su hijo, salvo si carecen de una relación fluida y tratan de forzar las cosas.
Además, tanto socio arriba y socio abajo me recordaba a un programa canadiense de humor: «Comedy Inc». En este programa de sketches, había un chiste recurrente en el que un padre charlaba con su hijo antes de darle las buenas noches, y el pobre niño siempre acababa desvelado por las cosas que le habían dicho. No paraba de imaginarme a Eric y Daniel protagonizando uno de esos sketches.
—Buenas noches, colega, dulces sueños.
—Papá.
—¿Sí, colega?
—¿Mamá y tú os vais a divorciar?
—¡No, qué va! ¡Vamos a seguir juntos en esta farsa de matrimonio y fingir que todo va bien!
—¿Por qué?
—¡Por ti, pequeñajo! Muchas mamis y papis están juntos para que pequeñajos como tú puedan vivir una niñez de película donde nada malo ocurre, y donde todos se quieren para siempre jamás.
—Oh...
—Pero si no existieras, sería diferente. Saldríamos por las noches de juerga, conoceríamos gente... Buscaríamos una vida llena de placer. ¡Pero te tenemos a ti, colega! ¡No te preocupes, no nos vamos a divorciar!
Entonces, cuando Daniel empezó con el socio, socio, socio, pensé: «Aquí va a pasar algo.» Y como para apoyar mi sensación, enseguida vino la escena donde Eric le pregunta a su madre si papá le odia. Parece que las voces de la casa quieren engañar a la familia, pero también me cuadraba la posibilidad de que el padre realmente odiase a Eric. No en vano, su dormitorio tiene un cartel que dice: «Tú eres el rey». ¡Tú, Eric, tú! No el padre, no el cabeza de familia, no el proveedor. Tú, hijo, tú eres el rey.
Quizá Daniel sentía muchos celos. La bruja mala los percibió y mandó al gato maligno a que fuera a abrir la cancela de la piscina.
Lo que me terminó de convencer de que Daniel era el responsable de la muerte de Eric fue el modo en que murió: ahogado. Porque en ese momento me acordé de que hay una estadística muy alta de población autista que no llega a adulta porque aparecen ahogados; y en muchos casos, son sus propios padres quienes provocan las muertes para librarse de ellos. Digamos que la idea de que el responsable fuera el padre me parecía la única opción interesante desde un punto de vista dramático. Por lo que cuando al final Daniel se descubre a sí mismo como el asesino, yo me quedé igual.
¡Por supuesto que era él! ¿Ahora se entera?
Tras la muerte de Eric, su madre no lo puede soportar y se marcha de la casa. Belén Fabra nos da un trabajo actoral impresionante como la madre rota. Las escenas de la madre son lo mejor de la película, tanto las trágicas como las terroríficas. Es una pena que de repente vuelquen todo el carisma en Germán y su hija.
Germán es un investigador de psicofonías. A petición de Daniel, se instala en la casa acompañado de su hija Ruth, y, para bien o para mal, se comen la película.
Germán y Ruth le aportan tanto colorido a la historia que vuelven aburrido a Daniel. De repente, es como si toda la historia de Eric fuera un mero precalentamiento para la llegada de los verdaderos protagonistas. De hecho, si hemos de hacer caso a la escena post-créditos, Ruth y Germán podrían volver en una secuela. ¡Por mí, genial! Son personajes auténticos y entretenidos.
No obstante, a la vez que se comen la película, la trama se estanca en una sucesión de escenas de sustos dentro de la casa. Para quien le gusten los sustos, fenomenal; a mí me parece que con los sustos hay que saber moderarse. Uno o dos bien plantados pueden ser muy satisfactorios para liberar las tensiones del público. Pero al igual que me pasa con las películas de acción, cuando basan el ritmo narrativo en los sustos empiezo a ver demasiado la mano del director. Me siento como si el director se hubiera sentado en el cine detrás de mí con un globo hinchado y un alfiler y estuviera esperando al momento preciso para estallarlo y reírse de mi brinco.
Supongo que la culpa es mía, por subirme a una montaña rusa sólo para admirar el paisaje.
En mi escena de miedo favorita, la madre está en el dormitorio de Eric porque las voces la han engañado para que vuelva. Y parece que cuando mira por debajo de la cama, hay unos pies muy tétricos, pero por encima no se ve nada. Esto conecta con uno de los miedos más viejos de cualquier persona: el monstruo de debajo de la cama.
Y también conecta con algunas historias de folklore sobre espíritus. Según ciertas tradiciones, si entras a un bosque que conozcas bien y de repente no reconoces dónde estás, podrás volver a ver tu realidad si te asomas a mirar por debajo del arco formado por tus piernas. En este caso, la cama también forma un arco entre dos percepciones.
Lo más interesante es que después de que muere la madre, revisan una grabación del dormitorio y se ve que estuvo sentada sobre la cama como en un trance. Entiendo entonces que todas las escenas de efectos especiales son proyecciones de la bruja mala; ilusiones que los espectadores también nos creemos.
Nunca estuvo en la cocina la esposa de Germán. Nunca hubo moscas que se te meten por las orejas. Nunca hubo un gato maligno con un palo de selfies para abrir la cancela de la piscina. Todo lo hicieron manos humanas siguiendo los malos consejos de las voces. ¿De dónde salen esas voces? De una bruja mala que lleva hablando y hablando con imágenes mentales desde hace siglos.
Y aquí es donde me perdieron del todo. Porque en el sótano descubren el cuerpo de una mujer y Germán sufre una visión: resulta que era una bruja mala de verdad y la Inquisición Española la torturó porque sabía maleficios. Le rompieron la boca, y desde entonces se hizo creadora audiovisual. Estaba haciendo streaming desde el sótano, la muy piruja.
Entonces, si todo concluye en que los inquisidores hicieron bien juzgando a la bruja porque era muy-muy mala y sólo les faltó quemarla, ¿la película se está posicionando a favor de la Inquisición Española? ¿Está diciendo que la Inquisición Española era mala pero aquella bruja era más mala todavía? ¿O que la señora era una chismosa nada más pero que las torturas despertaron sus poderes brujeriles y entonces la Inquisición Española sea como sea tenía la razón?
No entendí muy bien el final porque mis teorías me habían llevado por otro lado.
Yo creía que la gran revelación no iba a ser que Daniel mató a Eric poseído por una mosca que se le coló por una oreja con cuidado de no romperle los tímpanos y le controló desde dentro del cerebro en plan Rattatouille. Yo creía que mató a su hijo por puro odio, y que luego había ocultado la verdad en su mente añadiendo visiones de fantasía. ¿No sería eso mucho más desolador?
Imagínate, a cambio de prescindir de todas esas escenas de efectismos con la cámara térmica, podríamos tener una escena donde todos los supervivientes bajan al sótano... y no hay nada; sólo Daniel y su ira contra los que quieren sacar la verdad a la luz. ¿No sería la película mucho más interesante si es Sara quien convoca a los investigadores sin contar con Daniel?
Recordemos: cuando Eric se escondió bajo la sábana y entró una mano monstruosa, ¿quién estaba fuera? Su padre.
También recordemos que cuando Daniel envió el mensaje de voz donde supuestamente se oía la psicofonía estaba viendo un vídeo de su hijo.
Me habría fascinado que hubieran seguido un mensaje mucho más ambiguo, de más de una posible lectura. En su lugar, tenemos un bloque que no deja sitio a la imaginación: «¡La culpa la tenía una bruja muy mala que merecía ser quemada! ¡La Inquisición Española nos avisó de esto! ¡Los enfermos mentales están endemoniados!»
No quiero que parezca que me estoy riendo a propósito del guion. Es que me da tristeza que todo el trabajo que ha habido detrás de Voces se pueda perder por haber apostado a una narrativa anticuada.
***
Para quien busque un planteamiento más original sobre las brujas españolas, recomiendo ver un episodio de la serie El Ministerio del Tiempo: el 3º de la 3ª temporada. Es autoconclusivo y está ambientado en Trasmoz, el único pueblo español que a día de hoy sigue excomulgado por la Iglesia.
Para quien prefiera algo más parecido al planteamiento puramente psicológico que propuse, lean la novela La bestia debe morir, de Nicholas Blake. Tiene película, pero sólo respondo por la calidad del libro.
Y para quien quiera ver otra película sobre voces sobrenaturales que engañan a la gente, busquen The Mimic. Está ahí recomendada desde el principio en Cinemorados.
—¿Hoy vuelves a dormir en el sofá?
—Sí, colega, me gusta el sofá, es bonito y cómodo.
—Buenas noches.
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